Mostrando entradas con la etiqueta Míticas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Míticas. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de julio de 2015

Canción triste de Hill Street, la serie que revolucionó la ficción en televisión.


Hill Street Blues tiene el honor de estar considerada la serie policiaca que marcó un antes y un después en su género, al revolucionar por completo el esquema narrativo que imperaba en la mayoría de series policiacas de la época, carentes de cualquier tipo de atisbo innovador ancladas en ciertos clichés y convencionalismos de los que costaba salirse. Con ella dio inicio la época dorada de la televisión norteamericana, al sentar las bases por las cuales se mantiene la ficción televisiva actual. La serie más compleja vista hasta el momento, construida a base de las historias personales y descarnadas se suceden en una comisaría, donde los capítulos dejan de ser auto concluyentes, para extenderse en el tiempo por medio de tramas que se van interrelacionando reforzando el aspecto humano y coral de la serie, y cuyo desarrollo tiene lugar a través de un ritmo envidiable que consigue sorprender y mantener en vilo al telespectador consta ntemente.

Steven Bochco fue el principal artífice y uno de los creadores de Hill Street Blues.

La idea surge cuando el presidente de la NBC, Brandon Tartikoff, decide encargar a dos jóvenes productores, Steven Bochco y Michael Kozoll, la creación de una nueva serie que cambiase por completo el concepto del género policial y así poder plantar cara ante las producciones de su principal rival la CBS. Fue la primera serie en contar con un presupuesto de un millón de dólares por episodio. Su estreno tuvo lugar a mitad de temporada en abril de 1981 y con continuos cambios de horario, lo que provocó unas audiencias realmente bajas. No así la crítica que la acabó aclamando, hasta el punto de otorgarle ocho premios Emmy por su primera temporada. Lo cual no pasó desapercibido al telespectador, consiguiendo que en la segunda temporada se multiplicara el número de seguidores hasta lograr consolidarse en la parrilla televisiva,  logrando alcanzar siete temporadas (1981-1987) y un total de ciento cuarenta y seis episodios en la NBC. A parte de batir el record como serie norteamericana más premiada a lo largo de la historia con más de cien galardones. En España fue emitida por primera vez en TVE1 en 1988 durante el prime time de los domingos bajo el título Canción Triste de Hill Street, en base a la traducción literal se hizo del título Hill Street Blues, en vez de Policías de Hill Street, lo que hizo se le dotara de un mayor significado y carga poética.
 
 
Cada episodio en Hill Street Blues comenzaba con el repaso al inicio de turno por parte del sargento Phil Esterhaus, impartiendo las órdenes e instrucciones precisas a sus agentes un tanto distraídos o adormilados pero dispuestos a iniciar otro día de trabajo sin mayor pretensión que cumplir con su deber, pues no iban de superhéroes sino como personas corrientes, con sus miedos, flaquezas, miserias, anhelos y ambiciones, que marcarían su jornada diaria. Tras advertirles el sargento Esterhaus: “Tengan cuidado ahí fuera”, frase que pasó a la posteridad, y servía de cierre a la primera escena antes de los títulos de crédito, daba comienzo un nuevo día en la vida de aquellos agentes de policía de la comisaría de Hill Street, con la puesta en marcha de un par de coches de policía saliendo de la estación de la comisaría, con su alarma y sirena encendidas, dispuestos a patrullar las calles de Hill Street, mientras suena una melodía con fondo de piano y guitarra compuesta por Mike Post. Igualmente, cada episodio terminaba por la noche, generalmente explorando la relación personal entre el capitán de la comisaría Frank Furillo y la fiscal del distrito Joyce Davenport, lo que permitía rebajar las tensiones vividas durante el episodio, cerrando de forma impecable el día vivido en la comisaría de Hill Street.

Comisaría de Hill Street.
 
Sus creadores tuvieron claro desde el principio que el principal protagonista de la serie sería la propia comisaría, por ello decidieron dotar a la serie de un gran elenco de actores secundarios y poco conocidos, tratando de evitar quitar protagonismo al lugar de trabajo, que era el verdadero epicentro. También se huyó mencionar en todo momento la ciudad a la que pertenecía dicha comisaría. El nombre de Hill Street fue tomado por su creador Steven Bochco de el Distrito Hill, que estaba cerca de donde había estudiado cuando era joven. Aunque su grabación se realizó principalmente en Los Angeles y en algunos exteriores de Chicago, incluyendo su comisaría de policía.
  

A pesar de ello no impidió catapultar a todos sus protagonistas hacia el estrellato televisivo acaparando varios premios Emmy entre otros galardones, por la gran calidad y autenticidad dotaron a unos personajes llenos de matices, mostrando siempre su lado mas humano, con el que el telespectador consiguió empatizar fácilmente, constituyendo el mayor acierto y éxito de la serie.


Entre el reparto estaba el capitán Frank Furillo (Daniel J. Travanti), jefe de la comisaría, destacó por su liderazgo entre el grupo siendo capaz de elevar la moral y confianza de sus compañeros, por su gran profesionalidad y efectividad resolviendo los casos, además de su carácter diplomático. En el personaje de fiscal del distrito y amante de Furillo estaba la bella Joyce Davenport (Verónica Hamel), inolvidables fueron cada una de las escenas íntimas protagonizaron ambos, con las que se ponía fin a cada episodio. Estos dos personajes y el sargento Phil Esterhaus (Michael Conrad), constituían el núcleo central de la serie, hasta el punto de marcar el comienzo y final de cada capítulo. Pero especialmente emotivo fue cuando la enfermedad de cáncer padecida por Michael Conrad fue introducida como una de las tramas de la serie afectando a su personaje, siendo testigos de su degradación física en la serie por voluntad del propio actor, que quiso estar al pie del cañón hasta el final. El episodio de su muerte en la cuarta temporada: ‘Grace under pressure’, está considerado uno de los mejores de la historia.

 
También estaban la pareja de policías Renko y Hill (Charles Haid y Michael Warren), siempre enfrentados o, la agente Lucy (Betty Thomas), llegando esta última a despertar gran interés entre el colectivo lésbico al denotar cierta masculinidad en demostrar que era gual de valiente y eficaz que cualquiera de sus compañeros masculinos.
 
 
Entre los personajes más singulares se encontraba el sargento Belker (Bruce Weitz), un verdadero sabueso en el sentido mas amplio del término, solía moverse por las calles y barrios más conflictivos de Hill Street pasando bastante desapercibido ante los traficantes de droga y delincuentes de poca monta por su aspecto e indumentaria mas propia de un vagabundo que de un agente del orden. Por otra parte estaban los detectives de paisano, el fracasado y adicto al alcohol y juego LaRue (Kiel Martin), el tranquilo y sabio Neal Washington (Taurean Blaque) o, el bondadoso detective Goldblume (Joe Spano); aparte del comprensivo y trabajador teniente hispano Ray Cayetano (René Enríquez) y el autoritario teniente Hunter (James B. Sikking), responsable de los equipos especiales de asalto de la comisaría.

Mítica cabecera de la serie Canción Triste de Hill Street.

La serie fue ganando en cada temporada, hasta alcanzar su cenit creativo en la cuarta temporada. A partir de entonces, y tras la marcha de su creador Steven Bochco durante la sexta temporada, unido a la muerte de cáncer de Michael Conrad, obligó a tomar la decisión de no estirar la serie más de lo necesario, poniendo fin a la misma con su séptima temporada. El último capítulo constituyó el mejor colofón para una de las mejores y más galardonadas  series de la historia de la televisión, con un incendio que destruyó la comisaría, pero apagado el fuego y entre los escombros los policías siguieron con su trabajo porque sabían que era su obligación, sin ninguna heroicidad mayor que la necesaria.
 

lunes, 5 de enero de 2015

Fraguel Rock, un pequeño universo excavado en la roca.

  
Si hay una cosa que no he conseguido olvidar con los años, aparte de la alegría y entusiasmo me produce su recuerdo, es la canción de cabecera de una conocida serie infantil, que comenzaba así: Vamos a jugar (palmas), tus problemas déjalos. Para disfrutar (palmas), ven a Fraguel Rock… Y, a la que se añadía, una voz en off que nos aseguraba: el centro del universo está en un lugar maravilloso excavado en la roca llamado Fraguel Rock. Para nuestro descubrimiento y sorpresa.

Jim Henson rodeado de sus marionetas de la serie Fraguel Rock.

El causante fue Jim Henson, creador para varias generaciones de niños, de toda una serie de originales programas de marionetas, como Barrio Sésamo Los Teleñecos, por los que consigue revolucionar el mundo de la televisión. Y que llegó a una de sus más elaboradas creaciones con la serie Fraguel Rock, considerada su obra maestra. Un pequeño universo repleto de seres originales que habitan en mundos dispares pero aledaños, ignorando lo interrelacionados que están entre sí y lo mucho que se necesitan. Toda una alegoría del mundo real y las relaciones humanas.

El perro Sprocket y su dueño Doc.

De una parte, en la serie Fraguel Rock está el mundo de los humanos representado únicamente en el personaje de un inventor llamada Doc (Gerard Parkes), al que acompaña en su casa-taller su inseparable perro Sprocket.

Dudo, Rosi, Gobo, Mussy y Bombo.

De otra, está el mundo de Fraguel Rock, una roca excavada en el subsuelo a la que da nombre la serie y que comunica a través de una serie de galerías subterráneas, donde sus habitantes son los Fraguel, seres diminutos despreocupados y divertidos, cada uno es de diferente color y todos van provistos de una cola terminada en un puntacho peludo. Entre los principales protagonistas destacan cinco amigos: Gobo, Mussy, Rossy, Dudo y Bombo. De personalidades definidas: Gobo es el que ejerce de lider, se caracteriza por su sentido práctico y afán explorador; Mussy es mas espiritual y de carácter tranquilo; Rossy por el contrario es muy hiperactiva y una gran atleta; Dudo en cambio es nervioso e indeciso y Bombo maniático y depresivo.

Los Goris.

Por último, como mundo paralelo a Fraguel Rock está el de los Goris, principales enemigos de los Fraguel, son unos seres de grandes dimensiones, peludos y un tanto estúpidos. En la serie están representados a través de los padres y su hijo al que tienen confiado todo su reino que no era más que una casa y un jardín, en el cual está la Montaña de Basura a la que acompañan dos ratas Filo y Mena.


A pesar de que los habitantes de Fraguel Rock viven en un mundo oculto para los humanos y Goris. Aquel está intercomunicado a través de una serie de galerías, que en el caso del mundo de los humanos, desembocan en el hueco de la pared de la casa taller de Doc. Y en el de los Goris, a través de los agujeros hay en el huerto de la casa que habitan, así como del pozo que da con el estanque de los Fraguel.

Tio Matt, el Fraguel viajero.
 
Los Fraguel sienten un gran temor y desprecio hacia los humanos, a los que se refieren como criaturas del mundo exterior. Hasta el punto que sólo un Fraguel se ha atrevido a salir y explorar el mundo de las criaturas. El Fraguel en cuestión es el tío Matt, más conocido como el Fraguel viajero. Sus descubrimientos y relaciones con los humanos llegan a conocimiento de los Fraguel a través de una serie postales que envía a la casa taller de Doc, y este por desconocimiento acaba tirando en la papelera, al pensar que se trata de una equivocación del cartero, circunstancia que aprovecha el sobrino de Matt, Gobo para recogerlas teniendo para ello que salir a toda velocidad por el hueco hay en la pared del taller a unos metros de la papelera, y así no ser descubierto. Sin embargo, Sprocket, el perro de Doc, siempre está al acecho tratando de sorprender a su dueño de la existencia de los Fraguel sin demasiado éxito. Gobo, por su carácter explorador siente una gran admiración hacia su tio Matt, al leer las postales le envía no hace más que fantasear que algún día podrá salir al mundo exterior.

 La Montaña Basura junto a los Fraguel.

Los Fraguel se pasan la vida jugando y divirtiéndose, apenas trabajan media hora a la semana. Su alimento preferido son los rábanos y los sustraen del huerto de los Goris, ganándose la enemistad de estos. Aparte frecuentan el jardín de los Goris porque en él se encuentra la Montaña de Basura, la voz de la sabiduría y experiencia para los Fraguel y a la que acuden cada vez que tienen algún problema o alguna duda que resolver.

Los Curris.

Pero los Fraguel no son los únicos habitantes de Fraguel Rock, en la roca excavada están también los Curris. Estos ignoran por completo a los Fraguel, son muy pequeños (apenas miden dos centímetros), mantienen un gran parecido entre ellos y van provistos de casco, botas y sus correspondientes herramientas, ya que su afán es trabajar sin descanso construyendo autopistas y edificaciones que los Fraguel acaban destrozando para comérselas.

 
La serie fue emitida por primera vez en EE.UU. y Canadá en 1983 y debido a su éxito contó con cinco temporadas y un total de noventa y seis episodios, finalizando su emisión en 1987. Pero Jim Henson quiso que llegase a más países a través de una versión adaptada para cada uno ellos en la parte de la serie donde aparecían personajes humanos, al igual que había hecho con otras de sus producciones como Barrio Sésamo. Su éxito fue arrollador, pasando a ser emitida por cerca de ochenta países en todo el mundo, entre los que se encuentra España, y a diferencia de la mayoría, TVE optó por emitir la versión original, con la única particularidad de que para nosotros, en la traducción se hizo de la serie, pasó a ser conocida como Fraguel Rock en vez de Fraggle Rock, y sus habitantes, lógicamente, como los Fraguel.
 

Con los Fraguel, los niños no sólo nos divertimos a través de las aventuras y canciones protagonizaban tan simpáticos personajes, aprendimos de ciertos valores universales referentes al ser humano y su medio natural. Todo ello, desde la simplicidad del pequeño universo de Fraguel Rock, en el que cada episodio terminaba como si de un cuento se tratara, con su moraleja final a modo de número musical protagonizado por los propios Fraguel.
  

lunes, 10 de noviembre de 2014

La Tía de Frankenstein, una serie de terror atípica.


En los 80, cuando las tardes televisivas todavía estaban destinadas principalmente a un público infantil y juvenil, con programas y series de lo más imaginativo, sugerente y atrevido. Cabría destacar, la emisión de una serie de películas, cortos y miniseries del género fantástico en su mayoría procedentes de Centroeuropa, que a pesar de pasar algo desapercibidas, no impidió dejasen una huella imborrable al causar gran fascinación y entusiasmo en una parte considerable de la audiencia más joven de entonces, y que los años han llevado a convertir en espacios de culto.

Juraj Jakubisko

Es el caso de la miniserie La Tía de Frankenstein, una coproducción realizada entre varios países tales como Checoslovaquia, Austria, Alemania Oriental, Francia, Italia, Suecia y España, basada en la novela del mismo nombre de Allan Rune Peterson y dirigida por el cineasta eslovaco Juraj Jakubesko. Consta de tan sólo siete capítulos de cincuenta minutos de duración cada uno, y fue emitida por primera vez en España el 9 de noviembre de 1987 dentro del espacio juvenil La linterna mágica, los viernes a las seis y media a través de la primera cadena de TVE. Fue una de las producciones europeas más ambiciosas en las que participó TVE en aquellos años. Sobresalió por su excelente factura técnica. Tanto en lo que se refiere a efectos especiales, muy efectivos a pesar de no contar con los adelantos actuales. Como por su ambientación y escenografía al servir de inspiración un enclave idílico de Austria, como es el valle de Salzach y su castillo de Hohenwerfen, situado al sur de Salzburgo, que asemejaba a las montañas Cárpatos de Transilvania. Pero además destacó por su extraordinario elenco de actores, en su mayoría de diferentes nacionalidades como de países participantes en la miniserie. Cabría citar nombres como los de Viveca Lindfors, Gerhard Karzel, Barbara De Rossi, Eddie Constantine, Flavio Bucci, o Ferdy Mayne, entre otros. En el caso español, tuvo dos nombres destacados, el de Mercedes Sampietro en el personaje de Elisabeth (Dama Blanca) y Sancho Gracia en el de Juez.

El Castillo Hohenwerfen, situado en Austria. Se yergue por encima del pueblo Werfen, en el valle Salzach, a 40 km al sur de Salzburgo, cuya fortaleza sirvió de inspiración a la serie.

Una serie que supuso una reinvención de los mitos clásicos de terror hacia un sentido mucho más cómico y cercano a los cuentos de hadas, donde sus personajes de monstruos y fantasmas ya no causan miedo sino que resultan entrañables y más humanos que los propios seres humanos. Fue creada desde la perspectiva de un niño, que tiene su reflejo en la serie en el personaje de Max, un pequeño huérfano que vive en un circo, pero un día abandona cansado de los continuos maltratos que recibe, el destino le lleva a dar con una nueva familia, la de los monstruos y fantasmas del castillo de Frankenstein.


En el castillo de Frankenstein reside el Barón Henry Frankenstein un inventor alocado, nieto del Dr. Frankenstein, junto a una serie de personajes pintorescos como el conde Drácula, un casanova aunque torpe en su forma de seducir a las jóvenes doncellas al tratar de conseguir su sangre. La condesa Elisabeth, la Dama Blanca, bastante malhumorada al vivir presa de una maldición, tras recibir la condena de su padre por el amor que sentía por Igor, su mayordomo. Éste volvió a la vida después de ser ahorcado por el conde Theo, un ser etéreo que suele ocultarse en una armadura, pero también en uno de sus retratos, y al que se le iluminan los ojos cada vez que se manifiesta. También está Alois el fantasma del agua que habita en el lago y suelo moverse por las alcantarillas, tiene bastante trato con la tabernera del pueblo a la que lleva el pescado a cambio de bebida. El Barón Wolfskehl, bibliotecario y hombre lobo por las noches, a pesar de querer controlar sus transformaciones, estas se hacen inevitables. Y por último, está Sepp, el genio del fuego creado por Henry, es bastante independiente y bromista, capaz de provocar explosiones y llamaradas al transformarse en una bola. A todos ellos, Henry pretende sumar una nueva criatura que llamará Albert, al unir el cerebro de una eminencia con el cuerpo más robusto hallados. Lo que provocará el temor de los habitantes del pueblo más cercano, que encabezados por Sigfrid Schmied, un herrero obsesionado por la confección de bombas, deciden asaltar el castillo para impedirlo. Pero justo en el momento del asalto, Albert ya había cobrado vida y Henry huido a casa de su tía Hanna Frankenstein. Sin embargo, esta alarmada por los acontecimientos se adelanta a su llegada, y ataviada de puro en boca se planta en el castillo. Vista la situación, decide permanecer en el, tratando de buscar el apoyo de los monstruos y fantasmas lo habitan, con el fin de tratar de reconducir la vida de Henry y poder reconciliar con los habitantes del pueblo. Aquellos acceden ya que ven la oportunidad para salir de la condena de soledad en la que habitan, pues en su deseo está poder normalizar sus vidas entre los habitantes del pueblo, tras varios intentos frustrados por conseguir la amistad y compresión de aquellos. Pero la cosa se complica, cuando en Albert surgen sentimientos de amor hacia una joven del pueblo llamada Klara y estos son correspondidos, en contra del deseo de su madre la señora Karch la farmacéutica del pueblo, que por interés quiere casar con Hans el hijo del alcalde. Hasta que la tía Hanna Frankenstein visto el escaso éxito ha tenido con su sobrino Henry decide instituir como heredero a Albert.


Por último destacar su original banda sonora, compuesta por los hermanos Guido y Mauricio de Angelis, consiguieron dar a la perfección con el sentido cómico-tétrico de la propia serie.

domingo, 8 de junio de 2014

Doctor en Alaska, una serie fuera de lo común.


Considerada por algunos como la mejor serie de la historia de la televisión, Northern Exposure, en España mas conocida como Doctor en Alaska, es una serie norteamericana de comienzos de los 90, creada por John Falsey y Joshua Brand para la cadena CBS, contó con seis temporadas y ciento diez episodios. En nuestro país pudo verse por primera vez a través de La 2 de TVE, y a pesar de su hora de emisión, entorno a la medianoche, y los continuos cambios de día, no impidió se convirtiera en una de las series más emblemáticas de la segunda cadena de TVE en toda su historia, al alcanzar grandes cotas de audiencia, siendo repuesta en varias ocasiones, y que los años ha convertido en serie de culto.


Doctor en Alaska cuenta la historia de un joven doctor neoyorquino que se ve obligado a trasladarse a un pueblo remoto de Alaska llamado Cicely, donde tendrá que desenvolverse en un entorno que le resultará de lo más ajeno. La serie nació sin grandes expectativas, pues sus creadores, John Falsey y Joshua Brand habían propuesto a la CBS ocho capítulos iniciales con los que cubrir los meses de verano, a cambio de tener plena libertad en su deseo de experimentar con algo nuevo y diferente dentro del panorama de la ficción televisiva. El período estival por entonces en televisión se caracterizaba por las continuas reposiciones de series. El que irrumpiera una nueva serie que a su vez parecía desmarcarse en estilo narrativo y planteamiento al resto de series, despertó enseguida la curiosidad del telespectador, hasta conseguir  una enorme aceptación tanto de público como reconocimiento entre la crítica. Esto llevó a la cadena CBS a renovar la misma para sucesivas temporadas, consiguiendo revalidar su éxito por cada una. Lo que la hizo merecedora de un Emmy en 1992.  Sin embargo, a partir de la cuarta temporada coincidiendo con la entrada David Chace como nuevo productor, unido a las reivindicaciones económicas del actor principal de la serie Rob Morrow, y la consiguiente menor presencia de su personaje. Hizo que la serie fuese bajando en audiencia, hasta su cancelación en la sexta temporada.


Banda sonora de Doctor en Alaska creada por David Schwartz.

Pero, en qué radicó realmente el éxito de Doctor en Alaska. En primer lugar cabría apuntar el hecho de que era una serie que se escapaba de lo habitual en lo que a la ficción televisiva se refiere. Tanto su historia, al no seguir una línea argumental sino que partía de la creación de los propios personajes, como su escenografía encuadrada en un pueblo remoto y agreste de Alaska llamado Cicely, resultaron de lo más novedoso. A lo que añadir una comunidad habitada por unos personajes que no cabría reducir a buenos y malos, sino que cada uno albergaba una personalidad diferente y singular, cuando no extravagante, y cuyos comportamientos resultaban imprevisibles e inexplicables para el advenedizo Dr. Fleischman, dificultando su integración a pesar de su empeño. La sorpresa era una constante en cada uno de los episodios, llevándonos a las historias más absurdas y disparatadas que uno se puede imaginar, pero que en Cicely encajaban perfectamente con su idiosincrasia, donde la anécdota se convertía en categoría y motivo de reflexión. Sin olvidar también los diálogos inteligentes, ingeniosos e irónicos con los que sus habitantes revestían sus historias cotidianas.


Tampoco era casual que un animal como el alce ocupase un lugar tan preeminente como el hecho de figurar en los créditos de la serie, haciendo de él la imagen identificativa de Cicely. Un mamífero que cuenta con una de las morfologías más raras dentro de la familia de los cérvidos, y aunque en apariencia resulte inofensivo, sin embargo, es imposible de domesticar. Nada mejor que el mismo alce para simbolizar la forma de vida y costumbres de aquel pueblo remoto y extraño de Alaska llamado Cicely.


Pero, nada mejor que acercarse a las individualidades para poder comprender mejor el conjunto conformaba los habitantes de Cicely. Y comenzamos por su principal protagonista el joven doctor Joel Fleischman (Rob Morrow). Este nada mas finalizar la carrera de medicina, se ve obligado a trasladarse a Cicely, un pueblo remoto de Alaska, que en nada se asemeja a la que es su ciudad Nueva York, como tampoco, a su forma de ser y pensar racional y científica frente a la de los habitantes de Cicely, más irracional y surrealista para su forma de ver. Esto determina que adopte un comportamiento neurótico y un tanto obsesivo al no conseguir adaptarse. Aunque su personaje irá evolucionando a lo largo de la serie. A partir de la cuarta temporada su presencia se fue haciendo cada vez menor en contra del resto de personajes que fueron adquirieron mayor relevancia.

Maggie y Joel protagonizando alguno de los momentos de mayor tensión sexual.

Junto a el está la piloto Maggie O’Connell (Janine Turner), una mujer independiente, que decide abandonar una vida cómoda y fácil como miembro de una destacada familia aristocrática de Michigan, para comenzar una aventura por tierras de Alaska, hasta terminar en Cicely, donde mantuvo varios noviazgos frustrados hasta que conoce a Joel, con el que mantiene una complicada y constante relación de amor-odio. Tenemos también a Maurice Minnifield (Barry Corbin), un astronauta retirado y convertido en empresario, de carácter prepotente y conservador, está obsesionado con hacer de Cicely una de las ciudades más modernas y prósperas de Alaska. Su mejor amigo, Holling Vincoeur (John Cullum), es un cazador que tras colgar la escopeta decide regentar el Brick, el bar y centro social de Cicely, mientras vive una  historia de amor con una joven un tanto inocente e ingenua llamada Shelly Tambo (Cynthia Geary). También está Ruth Anne Miller (Peg Phillips), una entrañable anciana que regenta la única tienda de Cicely, o la recepcionista de la consulta del Dr. Fleischman, la nativa americana Marilyn Whirlwind (Elaine Miles), de carácter tranquilo y serio, no hacía mas que sacar de quicio a Joel con sus silencios y frases cortantes.

Chris reúne a la comunidad para mostrar uno de sus proyectos artísticos: lanzamiento de piano.

Entre sus personajes más singulares, está un joven indio llamado Ed Chigliak (Darren E. Burrows), de carácter introvertido e humilde, fue hallado abandonado por los nativos. Entre sus obsesiones está el cine, lo que le lleva a cartearse con importantes directores, con tal de poder implicar a Cicely en sus nuevos proyectos cinematográficos. Y no podemos olvidar a Chris Stevens (John Corbett), un ex delincuente, culto y de espíritu libre. Es el alma de Cicely y se refleja a través de sus proyectos artísticos y actividades comunitarias un tanto "disparatadas", con las que consigue implicar y unir a la comunidad. Así como, en su labor como locutor de la emisora local, con sus lecturas de poemas y disquisiciones filosóficas, servían como broche final a cada episodio.

Reflexiones de Chris, como locutor de la emisora local de Cicely.

No quisiese olvidar tampoco a otros personajes que aparecieron de manera intermitente como aquel músico obsesionado por el violín de lujo de Maurice, la dulce novia neoyorquina de Joel, y sobre todo aquella pareja de vagabundos excéntricos que no hacían mas que discutir por cualquier cosa.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Cuentos Mágicos, una serie sobre mitos y leyendas europeos.


A partir de mediados de los 80, los directivos de TVE y, en especial, estando Pilar Miró al frente de RTVE, consideraron que una forma de contrarrestar el poder absoluto de la ficción estadounidense en televisión,  era llevar a cabo una política de alianzas entre varias televisiones europeas a través de la figura de la coproducción y adquisición e intercambio de contenidos, que incluso llegó a traspasar las fronteras del viejo continente, con acuerdos con países como Australia y Canadá. De esta forma llegaron a nuestro país gran variedad de series, animaciones, mediometrajes y largos de orígenes y culturas diferentes, destacando en especial los provenientes de Centroeuropa y del Este, por entonces bajo dominio de regímenes comunistas, que contaban con fuertes inversiones cinematográficas. Es el caso de países como Checoslovaquia, que hizo de los Estudios Barrandov, creados en los años 30, uno de los más importantes de Europa durante las décadas de los  70 y 80, llegando a alcanzar el calificativo del Hollywood de Europa o del Este, y desde el que se produjeron algunas de las películas estadounidenses más importantes. También Alemania del Este o Polonia realizaron grandes inversiones cinematográficas, incluso, a nivel de coproducción. Esto hizo posible que muchos directores procedentes de regímenes comunistas trabajasen sin pensar en si su película iba a resultar comercial o no, que unido a su gran talento, les llevó a dar rienda suelta a su imaginación sin tener que comprometer a sus gobiernos, creando verdaderas maravillas dentro del género fantástico principalmente, tanto para un público infantil-juvenil como adulto.


Entre las coproducciones realizadas por países como Checoslovaquia, Alemania, Austria, Francia, Italia, e incluso España, están una serie de películas para televisión, pertenecientes en su mayoría al género fantástico, basadas en varias leyendas y cuentos de hadas recogidos de la tradición popular europea por escritores como Perrault o los hermanos Grimm. Aún siendo bastante fieles al texto original, cada película era fruto de la personalidad y creatividad artística de un director diferente, yendo desde las versiones más clásicas a las más barrocas por sus extravagancias e, incluso, de corte futurista,  con atmósferas un tanto tétricas y tenebrosas. Pero cuyo nexo común, a todas ellas, estaba en tomar como escenografía los mismos lugares de origen de los cuentos, recreando costumbres y mostrando aquellos castillos, fortalezas, aldeas olvidadas y densos bosques en que discurrieron gran parte de aquellas historias, sirviendo mejor en su reflejo a la idiosincrasia de pueblos y regiones de Europa, a la vez que se les dotaba de un mayor realismo y cercanía con sus gentes, desmarcándose así de otras producciones, sobre todo norteamericanas, construidas sobre escenarios imaginarios y por ello más glamurosas y fantásticas.

Giulietta Masina como la Dama de las nieves.

En España se pudieron ver por primera vez durante las navidades de 1986 bajo un programa llamado Cuentos Populares Europeos. En el se ofrecieron títulos como La dama de las nieves (Perinbaba) de Juraj Jakubisko, una conmovedora y hermosa historia basada en uno de los cuentos de hadas de los hermanos Grimm, en el que se nos relata la historia de la señora de las nieves, interpretada por Giulietta Masina, y su relación particular con un niño llamado Jakub que, tras rescatar de la Muerte, decide llevar consigo a un lugar donde el tiempo no existe y desde el que administra que las estaciones de la Tierra se lleven a cabo de manera regular. Pero, aunque el muchacho se las prometía feliz ayudando a la señora de las nieves en el correcto control de los elementos de la naturaleza , nace su amor hacia una joven que observa cada día en la Tierra, y su deseo por volver.

Los zuecos de la felicidad.

Los zuecos de la felicidad (Galose Stastia) de Juraj Herz, basado en uno de los relatos de Hans Cristian Andersen. Da comienzo con una fiesta de disfraces a la que acude gente importante, y en la que su anfitriona cuenta con unos zapatos mágicos que dicen dar la felicidad a quien los posee, y en su deseo está regalarnos. Pero su mayordomo deja los zapatos mágicos en el guardarropa de entrada donde los invitados también dejaron los suyos. De tal forma, que uno de los invitados a la fiesta, en concreto, el concejal que interpreta José Luis López Vázquez, en el momento de ir a recoger los suyos, toma por error los zapatos mágicos. A partir de ahí le irán ocurriendo una serie de desgracias hasta que unos moribundos se los roban. Los zapatos irán pasando por diferentes manos, causando todo tipo de desgracias a sus dueños.

El rey mendigo.

El rey mendigo (Král drozdia brada) dirigida por Miloslav Luther y basada en uno de los cuentos de los hermanos Grimm, cuenta la historia de cómo un rey fue capaz de poner a prueba el orgullo y arrogancia de su hija, eligiendo a un mendigo como su prometido, hasta conseguir que cambie de parecer.

Lola Forner en Nicolasete Nicolasón.

Ya en 1988, estos cuentos filmados contaron con una mayor regularidad al pasar a emitirse los viernes por la tarde dentro del espacio juvenil La linterna mágica, con nuevos títulos como El falso príncipe, La Flor del Amor, El Príncipe de Sal, Los Tres Cabellos del Rey Sol, El agua de la vida, o El fiel Juan. Posteriormente, volvieron a emitirse durante las navidades de 1990, 1991, 1994 y 1997, bajo el título Cuentos Maravillosos y Cuentos Mágicos, a los que se sumaron nuevos títulos como Nicolasete Nicolasón (Mikola a Mikolko) de Dušan Trancik, basado en un cuento de Hans Christian Andersen, y en el que la actriz española Lola Forner tuvo un pequeño papel.

Enma Suárez en Blancaflor, la hija del diablo.

Blancaflor, la hija del diablo, coproducida por TVE y dirigida por Jesus Garcia de Dueñas, contó con la participación de un nutrido elenco de actores españoles encabezados por una jovencísima Enma Suárez, Héctor Alterio padre o Francisco Casares, entre otros. Cuenta la historia de un joven osado en el juego de cartas, que al ganar todas las apuestas, hizo que su avaricia le llevase a retar al propio diablo. Este se presenta y tras perder todo su dinero, le reta con jugarse su propia vida. Entonces, el muchacho convencido que también le ganaría, acepta la apuesta. Pero, en esta ocasión pierde, debiendo emprender un largo viaje para recuperar su alma que conseguirá recuperar gracias a Blancaflor la hija menor del diablo de la que acaba enamorado y comprendiendo el verdadero sentido de jugarse la vida a una sola carta en un acto de pura soberbia.

Mónica Molina en El sastrecillo valiente.

El sastrecillo valiente (Sedem jednou ranou) de  Dušan Trancik, basado en uno de los cuentos clásicos de los hermanos Grimm, contó entre su reparto con la presencia española de una joven Mónica Molina. La bella durmiente del bosque, El príncipe encantado con un pequeño papel de Concha Cuetos, Cenicienta, El compañero de viaje, Blancanieves, o El Traje nuevo del emperador, fueron otras de las películas con las que se trató de recuperar para el telespectador las narraciones europeas sobre cuentos de hadas.

sábado, 3 de agosto de 2013

La Piovra, una serie estremecedora sobre la Mafia.


La Piovra es una serie de televisión que cabría encuadrar dentro del melodrama social, realizada por el grupo Rizzoli para la televisión pública italiana en los 80, cuenta con un total diez temporadas que van de 1984 a 2001, y en la que se nos muestra el poder y los métodos de la organización criminal más poderosa y temida de Italia, la Mafia. Un entramado de familias cimentado a través de un sistema estricto de amenazas, chantajes y venganzas, donde los intereses que defienden van en línea con los cambios económicos y sociales experimenta Italia, extendiendo sus tentáculos a las altas esferas de poder, para así generar todo un sistema de corrupción que la hace más poderosa, despiadada e invencible frente a un Estado cada vez más débil.
  
La Piovra supuso un gran hito, por primera vez una serie con un marcado compromiso social, llegó a despertar el interés de igual modo que un partido de fútbol, convirtiéndose en la más vista de las series italianas en toda la historia. Quince millones de espectadores siguieron la primera parte de la serie, la segunda alcanzó los veintiún millones de telespectadores, y el último capítulo de la cuarta parte fue seguido por diecisiete millones de telespectadores, causando uno de los mayores impactos entre la audiencia se recuerda en la televisión italiana. Pero su gran éxito consiguió traspasar fronteras, llegando a ser emitida por alrededor de ochenta países, entre los que destaca Alemania donde tuvo gran repercusión comparable a Italia. También en España tuvo un destacado seguimiento, siendo emitida por primera vez el 1 de enero de 1989, los domingos a las siete de la tarde por TVE1.


Su repercusión fue objeto de estudios sociológicos, e incluso llegó a ser vista con preocupación y recelo por parte de la clase política italiana. Tal es así que generó duros debates políticos que estuvieron a punto de poner fin a la serie. Como cuando un miembro del grupo democristiano en el consejo de administración de la RAI Sergio Hindi consiguió en 1991 paralizar la serie durante su quinta temporada, al considerar que se vinculaba al grupo democristiano con la Mafia, poco después se iniciaría el proceso ‘Manos limpias’. Incluso, el propio Silvio Berlusconi en 1994 siendo primer ministro inició su batalla particular contra la serie por la imagen negativa según él se daba del país. Fue a partir de la sexta temporada, conocida como El último Secreto, en la que se dejó de relacionar de forma tan evidente a la alta clase política y las finanzas con la Mafia.


Hay quien atribuye el éxito de La Piovra a Damiano Damiani y Ennio de Concini, primer director y guionista respectivamente, al casar la idea de compromiso social del primero con una historia particular intensa quiso reflejar el segundo a través del que fue su principal protagonista durante las cuatro primeras temporadas, el comisario Corrado Cattani (Michele Placido), con el que se mostró no sólo su faceta más comprometida en la lucha contra la Mafia, también su parte más humana y seductora. Lo cierto es que, a largo de sus diez temporadas, La Piovra contó con diferentes directores, en su mayoría reconocidos cineastas italianos como Damiano Damiani, Florestan Vancini , Luigi Perelli o Giacomo Battiato, y destacados guionistas, entre los que se encuentra, Ennio de Concini. Una serie en la que sobresalen los chantajes, las muertes, el odio, la corrupción, unido a los aspectos sentimentales. Todo ello mostrado sin concesiones, de forma desgarradora, con gran crudeza y realismo.

Cabecera de la serie La Piovra.

"Mille Echi" (Mil Ecos), bella composición instrumental realizada por Ennio Morricone para la serie La Piovra.
 
A lo que hay que sumar su excelente banda sonora, compuesta por Ennio Morricone a excepción de la primera temporada que fue responsabilidad de Riz Ortolani. Ennio Morricone ha ido derivando sus composiciones hacia las emociones y sentimientos a través de un tono más melódico, como contraste a los momentos de mayor brutalidad y dramatismo de la serie, a través de piezas capaces de mantener en vilo y tensión constante al telespectador.

 
Por otra parte, también merece destacarse el excepcional elenco de actores y actrices contó la serie en sus diferentes etapas, centrándome en las cuatro primeras, cabría destacar que muchos de ellos eran reconocidos actores con cierta proyección internacional, de gran personalidad y fuerza interpretativa.


Corrado Cattani (Michele Placido) junto a su ayudante Leo De Maria (Massimo Bonetti).

La Mafia, en un primer momento, tuvo su cara más visible en personajes como Sant Cirinnà (Angelo Infanti), un cacique local y traficante de drogas siciliano, para posteriormente dar el salto al mundo de las finanzas del norte de Italia de la mano del hijo de un capo siciliano, Tano Cariddi (Remo Girone), un ser ambicioso cuyo dios es el poder, su afán está en hacerse con el control de la banca de la familia Antinari, a cuya cabeza está Nicola Antinari, sustentador del tráfico ilegal de uranio a cuyo frente se sitúa un empresario sin escrúpulos como Antonio Espinosa (Bruno Cremer).
 
Paola Cattani (Cariddi Nardulli) hija de Corrado Cattani (Michele Placido).
 
La Piovra parte en el momento en que el comisario Corrado Cattani es destinado a Sicilia para asumir la investigación del asesinato del que fuera jefe de la brigada policial. Pronto descubrirá toda una red clientelar y criminal en la que están implicados empresarios, políticos, abogados y policías, y se hace más patente tras padecer el secuestro y posterior muerte de su hija Paola (Cariddi Nardulli) a causa de la investigación emprende. Un alto precio que paga también con la vida de la que era su esposa Elsa (Nicole Jamet), así como, con la de sus colaboradores y compañeros en la comandancia: el magistrado Achille Bordonaro (Renato Cecchetto) o, los ayudantes  Leo De Maria (Massimo Bonetti) y Altero (Renato Mori). Esto le lleva a replantearse su trabajo, recogiéndose por un tiempo en un convento para tratar de superar el estado de angustia se encuentra, allí recibe el consejo del abad Lovani (Paco Rabal), tras lo cual decide volver a la carga, pero en esta ocasión se traslada a Milán, donde descubre la relación de la Mafia con el mundo de las finanzas a través los Antinari, una familia de reconocidos banqueros, que a su vez está relacionada con el tráfico ilegal de uranio. Tras el asesinato de Cattani acribillado a balazos por la Mafia, la que era en ese momento su principal apoyo en su lucha contra la misma, la juez Silvia Conti (Patricia Millardet) jura no descansar hasta encontrar a los culpables.


Corrado Cattani era un hombre que en su vida privada no era el mejor ejemplo, con una vida matrimonial complicada, en parte provocado por su trabajo que en ocasiones le llevó a mantener relaciones afectivas para poder obtener de primera mano información de la Mafia, como la relación mantuvo con ‘Titti’ Pecci Scialoia (Barbara de Rossi), una heroinómana hija de un noble siciliano amigo a su vez de un capo local. O bien, el de la condesa Olga Camastra (Florinda Bolkan) que pasó de enemiga por estar relacionada con el tráfico de armas y el secuestro de su hija a confidente y amante. Ante todo, Cattani era un hombre valiente, honesto, que luchó contra la delincuencia organizada, a pesar de tener para ello que ir rompiendo el muro de silencio que la amparaba, a costa de sacrificar su vida, la de su familia, y perder a sus colaboradores más estrechos, haciendo de él  un verdadero héroe romántico, de los que ya no quedan.



Michele Placido proviene de una familia muy humilde de ocho hermanos, viéndose avocado a trabajar desde muy joven. Esto no impidió iniciase los estudios de arte dramático en reconocidos centros de estudio de Roma. Tras sus comienzos en el teatro pronto se convierte en reclamo de destacados directores de cine italiano, llegando su primer éxito con la película Marcha Triunfal 1976 de Marco Bellocchio, al enfundarse en la piel del soldado Paolo Passeri, por el que consigue el premio David di Donatello. Dos años más tarde se haría con el Oso de Plata en el Festival de Berlín por su personaje de homosexual en la película Ernesto 1979 de Salvatore Samperi. Pero su mayor popularidad llegaría al protagonizar al comisario Corrado Cattani en la miniserie La Piovra 1984-1989, convirtiéndose en todo un ídolo y héroe nacional, que llegó a traspasar fronteras, especialmente en países como Alemania o Rusia, donde cuenta con legiones de seguidores. Tras La Piovra, repetiría con papeles de justiciero en varias películas de televisión. Hasta que en 2008, en un cambio de registro, protagoniza al capo Bernardo Provenzano en la película para televisión El último padrino. En la actualidad compagina su carrera de actor con su faceta de director.