domingo, 19 de julio de 2015

Canción triste de Hill Street, la serie que revolucionó la ficción en televisión.


Hill Street Blues tiene el honor de estar considerada la serie policiaca que marcó un antes y un después en su género, al revolucionar por completo el esquema narrativo que imperaba en la mayoría de series policiacas de la época, carentes de cualquier tipo de atisbo innovador ancladas en ciertos clichés y convencionalismos de los que costaba salirse. Con ella dio inicio la época dorada de la televisión norteamericana, al sentar las bases por las cuales se mantiene la ficción televisiva actual. La serie más compleja vista hasta el momento, construida a base de las historias personales y descarnadas se suceden en una comisaría, donde los capítulos dejan de ser auto concluyentes, para extenderse en el tiempo por medio de tramas que se van interrelacionando reforzando el aspecto humano y coral de la serie, y cuyo desarrollo tiene lugar a través de un ritmo envidiable que consigue sorprender y mantener en vilo al telespectador consta ntemente.

Steven Bochco fue el principal artífice y uno de los creadores de Hill Street Blues.

La idea surge cuando el presidente de la NBC, Brandon Tartikoff, decide encargar a dos jóvenes productores, Steven Bochco y Michael Kozoll, la creación de una nueva serie que cambiase por completo el concepto del género policial y así poder plantar cara ante las producciones de su principal rival la CBS. Fue la primera serie en contar con un presupuesto de un millón de dólares por episodio. Su estreno tuvo lugar a mitad de temporada en abril de 1981 y con continuos cambios de horario, lo que provocó unas audiencias realmente bajas. No así la crítica que la acabó aclamando, hasta el punto de otorgarle ocho premios Emmy por su primera temporada. Lo cual no pasó desapercibido al telespectador, consiguiendo que en la segunda temporada se multiplicara el número de seguidores hasta lograr consolidarse en la parrilla televisiva,  logrando alcanzar siete temporadas (1981-1987) y un total de ciento cuarenta y seis episodios en la NBC. A parte de batir el record como serie norteamericana más premiada a lo largo de la historia con más de cien galardones. En España fue emitida por primera vez en TVE1 en 1988 durante el prime time de los domingos bajo el título Canción Triste de Hill Street, en base a la traducción literal se hizo del título Hill Street Blues, en vez de Policías de Hill Street, lo que hizo se le dotara de un mayor significado y carga poética.
 
 
Cada episodio en Hill Street Blues comenzaba con el repaso al inicio de turno por parte del sargento Phil Esterhaus, impartiendo las órdenes e instrucciones precisas a sus agentes un tanto distraídos o adormilados pero dispuestos a iniciar otro día de trabajo sin mayor pretensión que cumplir con su deber, pues no iban de superhéroes sino como personas corrientes, con sus miedos, flaquezas, miserias, anhelos y ambiciones, que marcarían su jornada diaria. Tras advertirles el sargento Esterhaus: “Tengan cuidado ahí fuera”, frase que pasó a la posteridad, y servía de cierre a la primera escena antes de los títulos de crédito, daba comienzo un nuevo día en la vida de aquellos agentes de policía de la comisaría de Hill Street, con la puesta en marcha de un par de coches de policía saliendo de la estación de la comisaría, con su alarma y sirena encendidas, dispuestos a patrullar las calles de Hill Street, mientras suena una melodía con fondo de piano y guitarra compuesta por Mike Post. Igualmente, cada episodio terminaba por la noche, generalmente explorando la relación personal entre el capitán de la comisaría Frank Furillo y la fiscal del distrito Joyce Davenport, lo que permitía rebajar las tensiones vividas durante el episodio, cerrando de forma impecable el día vivido en la comisaría de Hill Street.

Comisaría de Hill Street.
 
Sus creadores tuvieron claro desde el principio que el principal protagonista de la serie sería la propia comisaría, por ello decidieron dotar a la serie de un gran elenco de actores secundarios y poco conocidos, tratando de evitar quitar protagonismo al lugar de trabajo, que era el verdadero epicentro. También se huyó mencionar en todo momento la ciudad a la que pertenecía dicha comisaría. El nombre de Hill Street fue tomado por su creador Steven Bochco de el Distrito Hill, que estaba cerca de donde había estudiado cuando era joven. Aunque su grabación se realizó principalmente en Los Angeles y en algunos exteriores de Chicago, incluyendo su comisaría de policía.
  

A pesar de ello no impidió catapultar a todos sus protagonistas hacia el estrellato televisivo acaparando varios premios Emmy entre otros galardones, por la gran calidad y autenticidad dotaron a unos personajes llenos de matices, mostrando siempre su lado mas humano, con el que el telespectador consiguió empatizar fácilmente, constituyendo el mayor acierto y éxito de la serie.


Entre el reparto estaba el capitán Frank Furillo (Daniel J. Travanti), jefe de la comisaría, destacó por su liderazgo entre el grupo siendo capaz de elevar la moral y confianza de sus compañeros, por su gran profesionalidad y efectividad resolviendo los casos, además de su carácter diplomático. En el personaje de fiscal del distrito y amante de Furillo estaba la bella Joyce Davenport (Verónica Hamel), inolvidables fueron cada una de las escenas íntimas protagonizaron ambos, con las que se ponía fin a cada episodio. Estos dos personajes y el sargento Phil Esterhaus (Michael Conrad), constituían el núcleo central de la serie, hasta el punto de marcar el comienzo y final de cada capítulo. Pero especialmente emotivo fue cuando la enfermedad de cáncer padecida por Michael Conrad fue introducida como una de las tramas de la serie afectando a su personaje, siendo testigos de su degradación física en la serie por voluntad del propio actor, que quiso estar al pie del cañón hasta el final. El episodio de su muerte en la cuarta temporada: ‘Grace under pressure’, está considerado uno de los mejores de la historia.

 
También estaban la pareja de policías Renko y Hill (Charles Haid y Michael Warren), siempre enfrentados o, la agente Lucy (Betty Thomas), llegando esta última a despertar gran interés entre el colectivo lésbico al denotar cierta masculinidad en demostrar que era gual de valiente y eficaz que cualquiera de sus compañeros masculinos.
 
 
Entre los personajes más singulares se encontraba el sargento Belker (Bruce Weitz), un verdadero sagüeso en el sentido mas amplio del término, solía moverse por las calles y barrios más conflictivos de Hill Street pasando bastante desapercibido ante los traficantes de droga y delincuentes de poca monta por su aspecto e indumentaria mas propia de un vagabundo que de un agente del orden. Por otra parte estaban los detectives de paisano, el fracasado y adicto al alcohol y juego LaRue (Kiel Martin), el tranquilo y sabio Neal Washington (Taurean Blaque) o, el bondadoso detective Goldblume (Joe Spano); aparte del comprensivo y trabajador teniente hispano Ray Cayetano (René Enríquez) y el autoritario teniente Hunter (James B. Sikking), responsable de los equipos especiales de asalto de la comisaría.

Mítica cabecera de la serie Canción Triste de Hill Street.

La serie fue ganando en cada temporada, hasta alcanzar su cenit creativo en la cuarta temporada. A partir de entonces, y tras la marcha de su creador Steven Bochco durante la sexta temporada, unido a la muerte de cáncer de Michael Conrad, obligó a tomar la decisión de no estirar la serie más de lo necesario, poniendo fin a la misma con su séptima temporada. El último capítulo constituyó el mejor colofón para una de las mejores y más galardonadas  series de la historia de la televisión, con un incendio que destruyó la comisaría, pero apagado el fuego y entre los escombros los policías siguieron con su trabajo porque sabían que era su obligación, sin ninguna heroicidad mayor que la necesaria.
 

sábado, 30 de mayo de 2015

Cristina Morató, una periodista intrépida.


Hoy día, a Cristina Morató se la conoce sobre todo por su faceta de escritora de biografías de mujeres viajeras y aventureras, labor que viene ejerciendo de forma prolífica y con gran éxito desde finales de los noventa, una vez que deja la televisión. Sin embargo, aquellos que disfrutamos de la televisión de los 80, sin duda, recordamos su primera vez delante de las cámaras, con apenas veinticuatro años, al presentar, de forma acertada y con gran naturalidad, uno de los espacios más novedosos del verano del 86, como fue Plató Vacío. Un programa de entrevistas y actuaciones varias, que como su propio nombre indica, se realizaba desde un plató sin apenas decorado, el cual se iba llenando con las aportaciones realizaban los invitados al mismo, para de esta forma tratar de sorprender y despertar la curiosidad del telespectador. Una propuesta que encajaba a la perfección con la personalidad y forma de ser de la propia Morató, caracterizada por su sencillez, inquietud, curiosidad y afán de sorpresa ante la vida.


Cristina Morató se inicia profesionalmente con apenas dieciocho años, trabajando para varias revistas, a comienzos de los 80, como fotógrafa y reportera en países en conflicto como Nicaragua, Honduras, Costa Rica o El Salvador. Una profesión por la que se vio atraída en un principio hasta que pudo comprobar sobre el terreno de los verdaderos horrores provoca la guerra: muerte, dolor y demás injusticias sociales. Esto hizo mella en ella,  por lo que decidió que aquel tipo de periodismo no era lo suyo, pues no tenía el estómago suficiente para estar detrás de la cámara sin poder ayudar a los que verdaderamente lo necesitan. En cambio, si le permitió encontrar en el periodismo la forma desde la que poder realizar lo que más ansiaba, y era viajar, no tanto en plan aventura o por puro placer, si no mas bien para conocer y aprender de otras gentes y culturas, aún siendo entre los países más complicados y difíciles del Planeta. Así, a partir de 1983 inicia un primer periplo por el continente africano como reportera, siendo su primer destino Guinea Ecuatorial. Más tarde, en su regreso al continente, la llevaría a Zaire, esta vez, como cooperante.

Cristina Morató presentando el programa Plató Vacío 1986.

Durante su estancia en España, y tras pasar por diferentes programas como redactora y documentalista, tuvo la oportunidad de ponerse delante de las cámaras para presentar un nuevo programa de entrevistas y actuaciones musicales llamado Plató Vacío, realizado desde los estudios de Sant Cugat de TVE por parte del equipo del programa Directo en la Noche capitaneado por Miquel Fortuny , se emitió en TVE1 por primera vez el 22 de julio de 1986 permaneciendo cada noche del martes nada más finalizar la segunda edición del Telediario hasta finales de 1986. El programa estaba grabado y no contaba con público presente, pues se realizaba desde un plató cuyo decorado iba variando en función de los invitados asistentes al mismo, que podían ir desde gente anónima a famosa. En ambos, sus entradas solían tener lugar de manera espectacular y de la forma más insospechada, tratando así de sorprender al telespectador, como ocurrió en una ocasión -y no es ninguna leyenda urbana- con la entrada en medio del plató de un enorme elefante.

Cristina Morató presentando el programa A mi manera 1989.

Posteriormente, pasó a formar parte de las que se conocieron como chicas Hermida al colaborar en la presentación del magazine de tarde A mi manera, que dirigió y presentó Jesús Hermida entre los años 1989-1990 para TVE. Entre 1990-1991 realizó igual labor, esta vez, junto a María Teresa Campos en el programa Ésta es su casa que esta dirigía. A partir de 1993 dio el salto a Telemadrid para presentar un programa de actualidad de periodicidad semanal Sucedió en Madrid, dirigido entre otros por Fernando Olmeda, que a través de una serie de reportajes, reconstrucciones, testimonios y opiniones de expertos se narraban aquellos hechos y acontecimientos más llamativos ocurridos en la comunidad madrileña. También dirigió en 1997 en la misma cadena el programa de testimonios Hablando con Gemma que presentó Gemma Nierga.


En 1998, dirige en Telecinco el programa de debate Todo depende, con Jordi González como presentador. Su último trabajo para la televisión, antes de dedicarse a la escritura, con la salvedad del año 2000 en que dirige de nuevo un programa de corte similar Quédate conmigo, esta vez con Ely del Valle al frente. Tras el cual se volcó de lleno en la escritura, desde la que quiso recoger todas sus experiencias vividas en los más de cuarenta países que visitó a lo largo de su vida, y que decidió centrar me manera especial en las grandes olvidadas, las mujeres de los países en  vías de desarrollo y zonas rurales del Planeta. También en su condición de mujer viajera quiso mostrar la vida de muchas otras le precedieron con libros como Viajeras intrépidas y aventureras, donde recoge la figura de pioneras en la aventura de viajar como fueron Egeria (la primera gran viajera conocida), Alexandra David-Néel o Lady Charlotte Canning, entre otras. Le siguieron otros títulos como Cautiva de Arabia sobre la espía vasco-francesa Marga d’Andurain, Las reinas de África, Las damas de Oriente y, recientemente, Divas rebeldes.

viernes, 3 de abril de 2015

Josefina Molina, la otra mirada.


Josefina Molina tiene el honor de estar considerada como una de nuestras primeras realizadoras y directoras de cine en obtener en España el título oficial por la Escuela Oficial de Cinematografía. Lejos del beneplácito conlleva tal consideración, es una mujer enormemente discreta, entusiasta y perfeccionista, y que ha dado muestras más que evidentes  de lucha y compromiso por el cambio en cuanto al papel y protagonismo de la mujer en la sociedad, al incorporar a través de toda su obra, y por primera vez, una visión femenina frente al dominio absoluto de lo masculino que tanto imperó sobre todo en pleno franquismo.


Ha reconocido en más de una ocasión que no tiene muy claro su afición por el cine, que tal vez se deba a un cúmulo de circunstancias. Si bien, hubo un hecho que sí pudo ser determinante, y fue cuando vio la película El Río de Jean Renoir. Desde ese mismo momento supo que lo que realmente quería era contar historias con la imagen. Aunque en un principio estudió ciencias políticas, una vez que plantea a sus padres que también quería estudiar cinematografía, estos se quedaron sorprendidos ya que no contemplaban el cine como una profesión seria a la que podría dedicarse una mujer. Pero Josefina Molina había aprendido de su madre que si algo quieres tienes que luchar por ello y sin pensárselo dos veces decidió inscribirse en la Escuela Oficial de Cine de Madrid.

La  adaptación de la obra La Metamorfosis de Kafka, fue uno de los primeros trabajos que dirigió Josefina Molina para TVE.

Ante la dificultad de poder hacer cine por el hecho de ser mujer. Josefina Molina encontró en la televisión el reducto por el cual poder experimentar con mayor libertad, así como poder acercar la cultura a la gente. Sus inicios en TVE tuvieron lugar primero como ayudante de realización de Pilar Miró y Claudio Guerín, aunque pronto se abrió un hueco destacado como documentalista y realizadora de dramáticos en la entonces conocida como UHF, actual La 2, a través de espacios como Hora Once, Teatro de siempre, entre otros. Hasta convertirse en la principal realizadora de la segunda cadena de TVE durante los 70. A ella se debe la adaptación de destacadas obras como La metamorfosis, Casa de muñecas de o Hedda Gabler, por citar algunas.

Lola Herrera en la película Función de noche de Josefina Molina.

Ya en las postrimerías del franquismo debuta en el cine con la película Vera, un cuento cruel 1973, una adaptación del relato de Auguste Villiers de L’Isle-Adam, donde se nos narra la historia estremecedora de un noble viudo que ante la incapacidad de aceptar la muerte de su mujer reconstruye todo un mundo como si realmente todavía viviese, contó con la participación de Fernando Fernán Gómez, Julieta Serrano y Alfredo Mayo como protagonistas. Y a la que siguió un episodio La tilita, de la película Cuentos eróticos 1979 realizada por varios directores, teniendo en el sexo el tema principal de cada unos de los episodios la componían. Pero fue con la película Función de noche 1981, por la que Josefina Molina alcanzará su mejor nivel como cineasta, una película que cuenta la peripecia personal de una mujer contada frente a las cámaras por su protagonista real, Lola Herrera, que ha entrado en crisis al comprobar el paralelismo existente entre su vida y la de otra mujer de su misma edad, Carmen Sotillos, que creó Miguel Delibes, y a la que ella da vida cada día en los escenarios al representar la adaptación teatral de Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes.

Concha Velasco y Fernando Fernán Gómez en la película Esquilache 1989.

De igual modo consigue gran reconocimiento con la película Esquilache 1989 basada en la obra Un soñador para un pueblo de Antonio Buero Vallejo, entre su reparto figuraron nombres de la talla de Fernando Fernán Gómez, Adolfo Marsillach, Amparo Rivelles o Concha Velasco, se hacía un repaso a una época como fue la de Carlos III de España y las reformas emprendidas por el entonces ministro de confianza el Marqués de Esquilache ocasionando el conocido motín popular al que dio nombre. Sus últimas dos películas Lo más natural 1990, un drama con Charo López y Miguel Bosé y La Lola se va a los puertos 1993 con la cantante Rocío Jurado y Paco Rabal, no consiguieron la repercusión y éxito de las anteriores. Cabe incluir también en su filmografía cuatro cortometrajes: La otra soledad 1966, Aquel humo gris 1967, Melodrama infernal 1967, y La rama seca 1972. En teatro, sobresalió con el montaje Cinco horas con Mario, monólogo representado durante décadas e interpretado en distintas etapas por Lola Herrera y Natalia Millán a partir de la obra homónima de Miguel Delibes. En 1990 dirigió Los últimos días de Emmanuel Kant, de Alfonso Sastre.


Ya, centrándonos en  la televisión, cabría señalar que en su condición de directora y realizadora le ha llevado a tocar todos los géneros posibles: el documental, las biografías, las grandes series, o el teatro (del cual ya hemos hablamos anteriormente). La primera gran serie que realizó para TVE es de 1977 y fue una adaptación de la obra El camino de Miguel Delibes, por la que recibió el premio a la mejor dirección en el Festival de Praga.

Josefina Molina y Concha Velasco durante el rodaje de Teresa de Jesús.

En 1984, dirige la serie Teresa de Jesús, con Concha Velasco como protagonista encarnando a la religiosa y escritora mística Teresa de Ávila proclamada Santa de la Iglesia, un personaje excepcional de nuestra historia y literatura que Concha asumió con gran responsabilidad hasta hacer de él, uno de sus papeles más importantes y brillantes de su carrera profesional. No sólo a nivel interpretativo también a nivel de dirección Teresa de Jesús constituyó todo un reto dada la complejidad de dicho personaje, siendo estudiado a lo largo de todo un año, previo a su rodaje, por Josefina Molina y Víctor García de la Concha, asesor y experto en la vida y obra de Teresa de Jesús, para convenir la estructura dramática de la serie que finalmente se desarrolló en base a los momentos vitales de Teresa de Jesús, a través de seis episodios: Vida, Camino de perfección, Desafío espiritual, Fundaciones y Visita de descalzas- que se corresponden con las obras literarias de Teresa de Jesús-. El último, Hija de la Iglesia, es la exclamación que pronunció al morir.


El proyecto de realizar una serie televisiva sobre santa Teresa de Jesús partió del entonces director del departamento de producciones asociadas de TVE Juan Manuel Martín de Blas, y que vino a sumarse a otras producciones como Los gozos y las sombras, Ramón y Cajal, La colmena, que formaron parte de un ambicioso proyecto de inversión cinematográfica llevada a  cabo por RTVE bajo mandato del entonces director general Fernando Castedo.

Toni Cantó y Nina Agustí principales protagonistas de la miniserie Entre naranjos.

En 1998, dirige uno de sus últimos trabajos para TVE la miniserie Entre naranjos, basada en la novela de Blasco Ibáñez del mismo nombre. Ambientada en el siglo XIX, y a lo largo de tres capítulos de hora y media, cuenta la historia de Rafael Brull (Toni Cantó), el único hijo de la familia más poderosa de Alcira (Valencia) y su esposa Leonora (Nina Agustí), una mujer libre y adelantada a su tiempo que ejerce como cantante de ópera, y en torno a los cuales se desarrolla toda una serie de pasiones y conflictos personales y políticos como si de un culebrón de lujo se tratase. Por la que recibió de la Academia de la Televisión el premio a la mejor dirección y realización.

Josefina Molina durante el rodaje de la miniserie Entre naranjos.

Desde la miniserie Entre naranjos, Josefina Molina no ha vuelto a ponerse detrás de una cámara, en gran medida motivado por el tipo de cine exigen los productores, mucho más ligero y mimético con el cine americano, y ante eso no estaba dispuesta a claudicar. Desde entonces se ha dedicado principalmente a la actividad literaria llegando a publicar tres novelas: Cuestión de azar, En el umbral de la hoguera y Los papeles de Bécquer.

Obra autobiográfica desde la que Josefina Molina reflexiona sobre su trayectoria y vivencias que le ha proporcionado su trabajo.

A ella se debe una nueva forma de narrar desde un planteamiento feminista que lucha por la libertad de iniciativa de la mujer, y que ha sabido reflejar con gran acierto, rigor y sensibilidad tanto en cine, teatro como televisión. Hasta convertirse en todo un referente a seguir por las sucesivas generaciones de directoras y realizadoras, merecimiento que la llevó a fundar en 2006 la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), de la cual es presidenta de honor, reuniendo a más de doscientas profesionales del sector audiovisual, cuyo fin primordial es fomentar la mayor participación de la mujer en dicho ámbito. Aparte de los numerosos premios y distinciones avalan toda su carrera, de entre las que cabría destacar: La Medalla de Oro de Mérito a las Bellas Artes, el Premio a Toda una Vida otorgado por la Academia de Televisión y el Goya de Honor de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España.

Josefina Molina al recibir el Goya  de Honor de la Academia del Cine.

lunes, 16 de febrero de 2015

Carmen Conesa, mujer de hoy en día.


A Carmen Conesa cabría, ante todo, definir como una mujer de gran inquietud intelectual, decidida y espíritu aventurero, que la ha llevado a explorar sus diferentes capacidades creativas, y así poder descubrirse a si misma y a los demás como mujer polifacética que es. Pues igual que ejerce como actriz, también canta, baila, escribe, enseña interpretación e incluso se ha atrevido a dirigir sus propios cortos o crear su propia compañía de teatro. Y, si esto no fuera poco, también da cursos de coach a directivos de grandes empresas, es patrón de barco y saca tiempo para seguir estudiando idiomas, como alemán, y filosofía.
 
 
Aunque se la conoce sobre todo como actriz. Ella es pintora, tanto por afición como por formación, al haber estudiado Bellas Artes. Una faceta que mantuvo semioculta durante bastantes años hasta que un día decide sacar a la luz a través de una serie de exposiciones con las que mostrar muchos de los retratos y pinturas figurativas había realizado desde que era muy joven.
 
 
Aparte, ha tenido una predilección desde que era una niña por el baile y el canto, razón suficiente para que estudiase danza y canto lírico. Pero si cabría añadir otra faceta insospechada a su aventura artística, esa fue la de ventrílocua. Cuando con apenas once años y provista de un muñeco tan alto como ella al que prestaba su voz la llevó a realizar gracias a un programa de radio una gira por toda Cataluña. Sin embargo, pronto se vio obligada a abandonar por decisión de su madre.
 
  
En el mundo de la interpretación se inicia profesionalmente por casualidad, ya que no figuraba en sus planes iniciales. Hasta que un día la compañía de José María Rodero acude a Barcelona en busca de bailarines, cantantes y actores para la obra La historia de un caballo. Se presenta al casting, pensando que la escogerían como bailarina o cantante, y sin embargo, para su sorpresa tras hacerla hablar la eligen para ser actriz. Y desde entonces ha sido un no parar.
 
Carmen Conesa durante una representación de la obra Münchhausen, 2011.
  
Fue precisamente en el teatro y de manera significativa en los musicales donde mejor se ha sentido y mayores satisfacciones le ha proporcionado. Desde Historia de un caballo de José María Rodero, pasando por El abanico de Lady Windermere, Pelo de tormenta, Mariana Pineda, Chicago, Las últimas lunas, Te quiero, eres perfecto, ya te cambiaré, Münchhausen o uno de sus más recientes trabajos ¡Qué desastre de función! son algunas de las obras más significativas en las que ha participado.
 
Carmen Conesa en una escena de la película La noche más larga, 1991.
 
En el cine no se prodigó tanto como hubiese deseado, aún así pudo participar en unas cuantas películas. Desde su debut en la película A la pálida luz de la luna 1985 de José María Sinde, pasando por El caballero del dragón 1985 de Fernando Colomo, en La noche más larga 1991 de José Luis García Sánchez, junto a Juan Echanove y Juan Diego, inspirada en una crónica sobre los últimos fusilamientos del franquismo. Su siguiente trabajo fue Cómo ser una mujer y no morir en el intento 1991, adaptación de la obra de Carmen Rico Godoy, dirigida por Ana Belén y protagonizada por Carmen Maura. En 1992 intervino en la película Makinavaja, el último choriso junto a Andrés Pajares. En 1993 trabajó en Cianuro, ¿solo o con leche?, una comedia dirigida por José Ganga y protagonizada por Maribel Verdú.
 
Programa de entrevistas Roba neta, roba bruta, 1986.
 
Su primera aparición en televisión se produce en 1986 de la mano de Josep Sandoval en Roba neta, roba bruta, un programa de entrevistas de TVE en Cataluña ambientado en un domicilio particular ficticio.
 
Carmen Conesa durante un sketch del programa Tariro Tariro, 1989.
 
Pero, fue gracias a su participación como actriz cómica en los sketchs protagonizados por La Trinca para el programa Tariro Tariro de TVE donde da comienzo su popularidad.
 
Carmen Conesa y Diana Peñalver en Chicas de hoy en día, 1991.
 
Hasta que en 1991 protagoniza junto a Diana Peñalver Chicas de hoy en día. Una serie a modo de comedia que contaba la vida de dos veinteañeras con caracteres completamente distintos que llegan a Madrid persiguiendo el sueño de ser actrices, y no les queda más remedio que hacerse amigas para poder sobrevivir. De un lado estaba Nuria (Carmen Conesa) procedente de Barcelona más fría y calculadora, y de otro, Charo (Diana Peñalver) mucho más espontánea. En realidad la serie reflejó a lo largo de sus veintiséis capítulos la historia de amistad de dos actrices primerizas que asemejaba la autobiografía de sus propias protagonistas. 
 
Cabecera de la serie Chicas de hoy en día.
 
Fue también la primera incursión en televisión de Fernando Colomo, un director de cine que por entonces era el máximo exponente de lo que se conoció como la “nueva comedia madrileña”, que consistía en realizar películas protagonizadas por jóvenes que vivían en una gran ciudad, con un tono muy desenfadado y fresco, y entre las que destacaron  ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste? o Bajarse al moro. Fernando Colomo trasladó ese estilo de cine a la televisión en series como Chicas de hoy en día, junto a guionistas como Joaquín Oristrell, nos mostraron la imagen de una mujer alejada de estereotipos pasados, mucho más moderna, joven, urbana e independiente de los hombres. Lo que provocó un antes y un después en la ficción televisiva en España, hasta la fecha dominada por series dramáticas o basadas en grandes obras de la literatura. 
 
Carmen Conesa como presentadora del programa Inocente, Inocente, 1992-1993.
 
Tras el gran éxito cosechado por Carmen Conesa en la serie Chicas de hoy en día, y de cuya interpretación le valió el premio a la mejor actriz revelación de la Unión de Actores en 1991. Hizo que se prodigase con mayor frecuencia sobre los escenarios así como participase en diferentes programas y series de televisión. Como la presentación del programa cómico Betes i Films  que realizó para la televisión catalana de la mano de sus antiguos compañeros de La Trinca y la que fue su productora Gestmusic, pasando por el programa de cámara oculta Inocente, Inocente, presentó junto a Juanma López Iturriaga para las televisiones autonómicas. Además de la serie ¡Ay, señor, señor! de Antena 3 protagonizada por Andrés Pajares, y donde Carmen Conesa hizo el papel de Elisa, una joven y marchosa asistenta. También participó en la comedia protagonizada por Loles León Para qué sirve un marido, emitida en 1997 por La 2 de TVE, y en la que Conesa interpretó a Sonsoles la hermana de Teresa (Loles León) en la serie.
 
Carmen Conesa en el personaje de Alicia Santibáñez de la serie La Señora.
 
Fue, sin embargo, en la serie La Señora de TVE donde advertimos la gran versatilidad de Carmen Conesa, tras tenernos acostumbrado durante años y sobre todo en televisión con sus personajes de marcado carácter cómico. Aquí, sin embargo, nos sorprendió en una papel mucho más dramático, como fue el de Alicia Santibáñez, la dueña de un burdel cuyo personaje vino caracterizado por su continua lucha y gran fortaleza por la cual va adquiriendo un mayor protagonismo a medida que se desarrollaba la serie hasta desvelarnos uno de los grandes secretos de La Señora, como fue la verdadera personalidad de el Marqués Gonzalo (Roberto Enríquez). Y por el que consiguió conquistar el cariño del público así como todo un reconocimiento a su magnífica interpretación con el premio de mejor actriz secundaria de televisión de la Unión de Actores que recibió en 2009.
 
Carmen Conesa en el personaje de Doña Pía Calatrava del serial Amar es para siempre.
 
Desde 2013 forma parte del reparto del serial Amar es para siempre de Antena 3 en el que hace el papel de Doña Pía Calatrava, la esposa de Arturo Olazábal (Josep Linuesa), un abogado de prestigio aparte de marido infiel.
 
Carmen Conesa y su Big Band.
 
Carmen Conesa es una mujer que ha sabido trasmitir a través de su amplia sonrisa ese optimismo y vitalidad necesario con el que afrontar mejor lo que de otra forma resultaría seguramente imposible llevar a cabo. Como el hecho de conformar su propia Big Band, una formación de ocho músicos con los que ha versionado a ritmo de jazz y swing algunas de las canciones emblemáticas de la cinematografía española. Un intento por emular a su admirado Frank Sinatra, del que ha tomado como lección de vida una de sus grandes temas como es The best is yet to come (Lo mejor todavía está por llegar).
 


lunes, 5 de enero de 2015

Fraguel Rock, un pequeño universo excavado en la roca.

  
Si hay una cosa que no he conseguido olvidar con los años, aparte de la alegría y entusiasmo me produce su recuerdo, es la canción de cabecera de una conocida serie infantil, que comenzaba así: Vamos a jugar (palmas), tus problemas déjalos. Para disfrutar (palmas), ven a Fraguel Rock… Y, a la que se añadía, una voz en off que nos aseguraba: el centro del universo está en un lugar maravilloso excavado en la roca llamado Fraguel Rock. Para nuestro descubrimiento y sorpresa.

Jim Henson rodeado de sus marionetas de la serie Fraguel Rock.

El causante fue Jim Henson, creador para varias generaciones de niños, de toda una serie de originales programas de marionetas, como Barrio Sésamo Los Teleñecos, por los que consigue revolucionar el mundo de la televisión. Y que llegó a una de sus más elaboradas creaciones con la serie Fraguel Rock, considerada su obra maestra. Un pequeño universo repleto de seres originales que habitan en mundos dispares pero aledaños, ignorando lo interrelacionados que están entre sí y lo mucho que se necesitan. Toda una alegoría del mundo real y las relaciones humanas.

El perro Sprocket y su dueño Doc.

De una parte, en la serie Fraguel Rock está el mundo de los humanos representado únicamente en el personaje de un inventor llamada Doc (Gerard Parkes), al que acompaña en su casa-taller su inseparable perro Sprocket.

Dudo, Rosi, Gobo, Mussy y Bombo.

De otra, está el mundo de Fraguel Rock, una roca excavada en el subsuelo a la que da nombre la serie y que comunica a través de una serie de galerías subterráneas, donde sus habitantes son los Fraguel, seres diminutos despreocupados y divertidos, cada uno es de diferente color y todos van provistos de una cola terminada en un puntacho peludo. Entre los principales protagonistas destacan cinco amigos: Gobo, Mussy, Rossy, Dudo y Bombo. De personalidades definidas: Gobo es el que ejerce de lider, se caracteriza por su sentido práctico y afán explorador; Mussy es mas espiritual y de carácter tranquilo; Rossy por el contrario es muy hiperactiva y una gran atleta; Dudo en cambio es nervioso e indeciso y Bombo maniático y depresivo.

Los Goris.

Por último, como mundo paralelo a Fraguel Rock está el de los Goris, principales enemigos de los Fraguel, son unos seres de grandes dimensiones, peludos y un tanto estúpidos. En la serie están representados a través de los padres y su hijo al que tienen confiado todo su reino que no era más que una casa y un jardín, en el cual está la Montaña de Basura a la que acompañan dos ratas Filo y Mena.


A pesar de que los habitantes de Fraguel Rock viven en un mundo oculto para los humanos y Goris. Aquel está intercomunicado a través de una serie de galerías, que en el caso del mundo de los humanos, desembocan en el hueco de la pared de la casa taller de Doc. Y en el de los Goris, a través de los agujeros hay en el huerto de la casa que habitan, así como del pozo que da con el estanque de los Fraguel.

Tio Matt, el Fraguel viajero.
 
Los Fraguel sienten un gran temor y desprecio hacia los humanos, a los que se refieren como criaturas del mundo exterior. Hasta el punto que sólo un Fraguel se ha atrevido a salir y explorar el mundo de las criaturas. El Fraguel en cuestión es el tío Matt, más conocido como el Fraguel viajero. Sus descubrimientos y relaciones con los humanos llegan a conocimiento de los Fraguel a través de una serie postales que envía a la casa taller de Doc, y este por desconocimiento acaba tirando en la papelera, al pensar que se trata de una equivocación del cartero, circunstancia que aprovecha el sobrino de Matt, Gobo para recogerlas teniendo para ello que salir a toda velocidad por el hueco hay en la pared del taller a unos metros de la papelera, y así no ser descubierto. Sin embargo, Sprocket, el perro de Doc, siempre está al acecho tratando de sorprender a su dueño de la existencia de los Fraguel sin demasiado éxito. Gobo, por su carácter explorador siente una gran admiración hacia su tio Matt, al leer las postales le envía no hace más que fantasear que algún día podrá salir al mundo exterior.

 La Montaña Basura junto a los Fraguel.

Los Fraguel se pasan la vida jugando y divirtiéndose, apenas trabajan media hora a la semana. Su alimento preferido son los rábanos y los sustraen del huerto de los Goris, ganándose la enemistad de estos. Aparte frecuentan el jardín de los Goris porque en él se encuentra la Montaña de Basura, la voz de la sabiduría y experiencia para los Fraguel y a la que acuden cada vez que tienen algún problema o alguna duda que resolver.

Los Curris.

Pero los Fraguel no son los únicos habitantes de Fraguel Rock, en la roca excavada están también los Curris. Estos ignoran por completo a los Fraguel, son muy pequeños (apenas miden dos centímetros), mantienen un gran parecido entre ellos y van provistos de casco, botas y sus correspondientes herramientas, ya que su afán es trabajar sin descanso construyendo autopistas y edificaciones que los Fraguel acaban destrozando para comérselas.

 
La serie fue emitida por primera vez en EE.UU. y Canadá en 1983 y debido a su éxito contó con cinco temporadas y un total de noventa y seis episodios, finalizando su emisión en 1987. Pero Jim Henson quiso que llegase a más países a través de una versión adaptada para cada uno ellos en la parte de la serie donde aparecían personajes humanos, al igual que había hecho con otras de sus producciones como Barrio Sésamo. Su éxito fue arrollador, pasando a ser emitida por cerca de ochenta países en todo el mundo, entre los que se encuentra España, y a diferencia de la mayoría, TVE optó por emitir la versión original, con la única particularidad de que para nosotros, en la traducción se hizo de la serie, pasó a ser conocida como Fraguel Rock en vez de Fraggle Rock, y sus habitantes, lógicamente, como los Fraguel.
 

Con los Fraguel, los niños no sólo nos divertimos a través de las aventuras y canciones protagonizaban tan simpáticos personajes, aprendimos de ciertos valores universales referentes al ser humano y su medio natural. Todo ello, desde la simplicidad del pequeño universo de Fraguel Rock, en el que cada episodio terminaba como si de un cuento se tratara, con su moraleja final a modo de número musical protagonizado por los propios Fraguel.