domingo, 9 de octubre de 2011

Julia Otero, una forma cuidada y elegante de hacer periodismo.


La considero como una de las mejores comunicadoras de nuestro país, reuniendo en su personalidad elementos clave para triunfar en esto de los medios de comunicación, tales como: inteligencia, atractivo, elegancia, independencia, con sentido del humor y sobre todo no creérselo mucho, y sin tener la necesidad de estar cada día la recuerden lo buena que es, ni la atribuyan ningún reino ni corona. Lo suyo es la prudencia, la humildad, pues en este mundo de los medios un día puedes estar en lo más alto, mañana caer a lo más bajo. Lo importante es permanecer, sin ataduras, ni atender modas pasajeras, sino un único compromiso con el espectador o radioyente en ofrecer aquello que debes hacer y para lo que vales.


Estoy seguro, no sería el primero o primera que le llevaría a pensar la primera vez vio a Julia Otero, aparentaba ser sólo una cara bonita, además tener un buen físico, y que estaría para lucir y alegrar la vista a más de uno o una. Sin embargo, para ella no hay cliché o estereotipo que valga, nos equivocaríamos por completo si pensásemos así. Julia es de esas mujeres que para demostrar lo buenas que son no tienen por qué renunciar a su feminidad, y se vale de sus mejores armas y encantos como es su físico y atractivo en un medio donde la imagen lo impregna todo, no quedándose sólo en eso si no demostrando con constancia, esfuerzo y fe en si misma lo gran comunicadora que fue y sigue siendo.


No pasó desapercibida, pero ya no me refiero tanto a su belleza física, que también, si no por otros aspectos de su personalidad igual de bellos. A pesar que ella es de las que se consideran sobrias en modos y formas, sin estridencias a la hora de pasar por la vida, pero sin duda marcó y sorprendió en una época donde no era habitual tener en prime time y al frente de un programa de entrevistas a importantes personalidades a una chica rubia, guapa, elegante y que a la vez fuese inteligente y con rico vocabulario. Fue precisamente, por su particular y dulce voz y gusto por el lenguaje, su sonrisa y guiño cómplice al telespectador, como fue conquistando a la audiencia, junto a aquellos peinados que en sus inicios con los que tanto se la identificó, y como no por su atractivo físico que supo manejar a la perfección en su coqueteo con la cámara, encontrando en los medios su mejor forma de expresión, consiguiendo que no sólo se quedase en eso, sino combinado con su inteligencia y talento como periodista y entrevistadora, sin complacencias, dando algún que otro pellizco al entrevistado pero de una forma elegante e inteligente.


Fiel a sí misma, celosa de su vida personal, sabedora de cual es el lugar del periodista y hasta donde se puede llegar en la profesión, comprometida, combativa cuando lo requería, nunca le ha hecho falta distraer la atención del telespectador o radioyente con montajes o sensacionalismos.


Julia Otero, siendo muy pequeña, se trasladó junto a su familia a Barcelona de su tierra natal Galicia. Sus aspiraciones y formación iniciales no pasaban por el mundo del periodismo, su encuentro digamos fue casual, gracias a un amigo que le propuso acompañase a un programa en el que trabajaba dedicado al cine en Radio Sabadell. Julia no lo dudó, sintiendo una fuerte atracción hacia el medio que no sólo hizo la sustitución de su amigo sino que llegó a convertirse en la directora y presentadora del programa. A partir de eso momento realiza un amplio periplo por diferentes emisoras de la capital catalana, desempeñando funciones de redactora o presentadora. Su paso por Radio Juventud, Radio Miramar, hasta que es fichada por la Cadena Cope en 1986 para dirigir y presentar un programa de participación en la madrugada Crónica del alba, sirvieron para afianzar más si cabe su pasión por dicho medio.

Su carrera televisiva se inicia en 1987 con un programa de debate Una historia particular que se emitía en directo en el circuito catalán de TVE. Año también de su matrimonio con el periodista Ramón Pellicer, del cual se separó seis años después.


Sin embargo, su mayor popularidad se debió cuando TVE le ofrece en la temporada 1988-89 el concurso 3x4, emitiéndose en la franja de mediodía en torno a la 13.30 horas, alcanzando elevados índices de audiencia y popularidad. 


Después del éxito de 3x4, TVE encargó a Julia la dirección y presentación del programa La Luna, que en un principio sólo se emitió para Cataluña pero no tardó dar su salto a nivel nacional, un programa donde las entrevistas a personalidades ilustres y de máxima actualidad del momento se combina junto a actuaciones musicales. Por dicho trabajo recibió en 1989 un premio Ondas.


En nuestro recuerdo queda una faceta poco conocida de la periodista cuando en 1990 dirige y pone en marcha por primera vez en TVE el especial navideño Telepasión Española, convirtiéndose en todo un clásico por Navidad durante más de una década, donde rostros conocidos de TVE por un día dejaban sus facetas habituales y hacían el esfuerzo de cantar e interpretar un tema musical. Fue el debut de Julia Otero como cantante al interpretar el clásico Blue Moon, y del cual tanto se habló. Sin duda uno de los más recordados.


En 1991 dirigió y presentó en TVE La Ronda, un programa de entrevistas y debate que contaba con la particularidad que a partir de un texto original un actor se encargaba de escenificar como prólogo al debate. Y donde cada entrevista se realizaba con una escenografía diferente sobre un fondo blanco. Un programa muy cuidado estéticamente que tanto caracterizó los trabajos de Julia Otero para televisión.


Es en 1991 cuando vuelve a la radio, medio que la vio nacer profesionalmente, y lo hace en Onda Cero con La Radio de Julia. El programa se emitía en un principio en las madrugadas, el nivel de audiencia fue tan alto que en la temporada siguiente amplió sus contenidos y pasó a emitirse por la tarde, consiguiendo no sólo el liderazgo en su franja horaria sino también un Ondas en 1994.

En 1992 presenta Jocs de Nit en TV3 que le permitió entrevistar a las más importantes figuras del momento aprovechando los Juegos Olímpicos de Barcelona, como el baloncestista estadounidense Magic Johnson.

Ya en 1993 se inicia en su faceta como productora dirigiendo el concurso Los cinco sentidos para Antena 3 TV.

En 1995 regresó a TVE con Un paseo por el tiempo, programa que tenía como fondo la entrevista, donde se relataban los acontecimientos más significativos de la vida del personaje y del período histórico que le tocó vivir.

En septiembre de 1998 Julia vuelve a la televisión para presentar el programa informativo La semana que viene que estuvo en antena durante trece semanas en Telecinco. En la noche de los domingos el magazine de noticias adelantaba los acontecimientos de la semana siguiente.

En enero de 1999 entra el grupo Telefónica en el accionariado de Onda Cero, siendo el 2 de agosto, mientras Julia disfrutaba de sus vacaciones veraniegas, los nuevos propietarios deciden la suspensión del programa La Radio de Julia, líder de audiencia de su franja horaria. Fueron innumerables las muestras de apoyo a la periodista, dando una rueda de prensa el 8 de septiembre agradeciendo el apoyo recibido así como calificando de mentiras los motivos o razones por las que se le había suspendido su programa.


Le siguieron presentaciones, colaboraciones con importantes diarios durante el año siguiente a su despido, hasta que acepta una oferta recibe de TV3 para presentar un magazine de tarde La Columna, el cual contó con hasta cuatro temporadas consolidando las tardes de la televisión autonómica catalana, recibiendo por ello importantes reconocimientos, entre ellos, el premio por haberse convertido en una alternativa digna a la oferta de perfil bajo de las tardes televisivas y el premio a la Mejor Comunicadora de Programas de entretenimiento, así como Mejor Programa de entretenimiento.


Será en 2004 cuando se despide de sus espectadores emocionada con un "fins sempre", pues había aceptado una oferta de TVE para presentar en TVE1 Las cerezas, un programa de entrevistas, humor y debate, una apuesta por la televisión basada en la palabra que obtuvo unos niveles de audiencia dignos durante las dos temporadas tuvo el programa.

El 2006 supuso el regreso de Julia Otero a la radio. De la mano de Luis del Olmo, presentó el último tramo de Protagonistas en Punto Radio durante una temporada. Hasta que en 2007 recibe una oferta de Onda Cero, para volver a las tarde y presentar Julia en la Onda. Su buena relación personal con José Manuel Lara Bosch, presidente del Grupo Planeta y accionista mayoritario de Onda Cero, permite su regreso a esta cadena.



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